
De Polientes se va a Arenillas de Ebro y San Martín de Elines, ambos con bellos templos románicos, y se acerca luego al espectacular cañón del Ebro, en las proximidades de Villaescusa de Ebro. Por hayas y chopos, el Ebro se estrecha entre los roquedos en la Electra del Tobazo desde donde se accede a la preciosa cascada de El Tobazo y sus grutas. Se continúa, ya en Burgos, hasta Orbaneja, pueblo que combina su atractivo urbanístico con un espectacular paisaje natural,.