
Los caminantes que se decidan por esta ruta podrán disfrutar de una gran diversidad de paisajes. Encontrarán humedales como “El Charco de los Tejeros” que alternan con espacios de monte bajo en las zonas altas. Cultivos de secano bordeando “La Calzada” contrastan con los caminos rodeados de pequeñas huertas. Modestas y abandonadas norias que se codean con la magnífica construcción del “Puente de La Fonseca”. Senderos flanqueados por un vigoroso bosque de ribera discurren sin perder la vista al río y se alternan con “El Hocino”, un paraje en el que, ante la sorpresa del caminante, las aguas desaparecen durante cientos de metros, para reaparecer mágicamente.